

TEATRO ESCOLAR, ESPACIO DE INTEGRACIÓN Y EXCELENCIA
Teatro EscolarLa definición, de lo que es mejor o más trascendente en educación genera criterios diversos, sin embargo, dar las herramientas para lograr el completo desarrollo del estudiante, me parece por lo menos, común a la hora de establecer objetivos en las distintas instancias educativas.
A diario los docentes nos encontramos con un universo de necesidades, aptitudes, desafíos, pues cada estudiante es un mundo particular, irrepetible e individual, que coexiste en un marco social común, determinante de códigos de conducta, estilos de comunicación, manifestaciones culturales, entre otros. El hoy juvenil posee la conectividad, internet y un sustrato mediático que constituye el eje del cotidiano juvenil. Así es muy fácil verificar que con sólo un movimiento, sin mover siquiera su cuerpo obtiene toda la información que pueda desear. La inmediatez, lo desechable, lo virtual pasan en este contexto cultural a convertirse en un código de conducta, que determina un modo de relacionarse con el mundo y con ellos mismos, un modo donde lo individual esta por sobre lo grupal y la soledad invade la experiencia humana. De esta manera se estimula la pugna entre el sentir corto placista, propio de su edad y la visión del esfuerzo, de los procesos complejos que caracterizan las relaciones humanas y que son impulsadas muchas veces por las metodologías aplicadas en el colegio.
La brecha entre estos dos polos, se hace a mi parecer cada vez más difícil, lo real y virtual coexisten, procurando en mayor o menor grado de equilibrio. No se puede negar los grandes beneficios que constituye el acceso a la información y todo lo que conlleva la conectividad, pero la educación pierde en muchas ocasiones, porque establece parámetros muy distintos, porque siempre tenderá a la realidad por sobre la ficción. Ciertamente esta reflexión no es sólo un tema para nosotros los docentes, también lo es para los jóvenes que hacen un gran ejercicio de conciencia demostrado por las distintas expresiones que ha tomado el movimiento estudiantil y las expresiones de distintos grupos juveniles. El futuro de cada uno, de cada persona joven que se encuentra en un aula no puede transarse en virtualidades, ni en promesas, el futuro exige basarse en la realidades y concreción, en establecer relaciones humanas de “carne y hueso” en promesas cumplidas y no intenciones virtuales.
En este contexto de prioridades, de decisiones y preferencias, me hace sentido en mi rol como docente un área del arte escénico, que responde cada día con los mejores argumentos a esta búsqueda de equilibrio, la pedagogía teatral.
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